canal américas
Democracia boliviana cumple 21 años en medio de violentas protestas
sábado 11 de octubre de 2003 | 00:40
Bolivia cumplió el viernes 21 años ininterrumpidos de democracia, el período más largo sin golpes de estado de su historia, en medio de nuevas protestas contra un desgastado sistema partidario y el modelo económico que lo sustenta.
Simultáneamente, el país cumplió 26 días de bloqueos campesinos de rutas en el altiplano andino, enfrentamientos urbanos y rurales con fuerzas de seguridad, marchas y paros sectoriales, en el marco de una huelga general sin mayor impacto en la clase laboral.
Nueve personas murieron y otras 30 resultaron heridas durante choques intermitentes, algunos de ellos armados, entre manifestantes y tropas del ejército y la policía.
Las protestas, que inmovilizaron el viernes nuevamente el sector céntrico de La Paz, condenan un proyecto de exportación de gas, la mayor riqueza natural del país por Chile, y exigen la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada a la presidencia.
Bolivia, de 8,3 millones de habitantes y el país más pobre de América del Sur, puso fin el 10 de octubre de 1982 a un largo ciclo de dictaduras militares, con la elección de un presidente democrático.
Tres años más tarde, los partidos bolivianos dieron a luz un sistema de "democracia pactada" para sustentar -con coaliciones partidarias- a gobiernos surgidos de las urnas y alejar el peligro de golpes, asonadas y cuartelazos como fuente del poder.
Sánchez de Lozada, que enfrenta el peor embate social a su gobierno y a ese sistema político, repudia a sus adversarios como "una minoría".
El jueves denunció en un mensaje nocturno a la nación que "la politiquería quiere destruir la democracia y dividir a Bolivia".
Insistió que no renunciará ni un día al mandato que debe ejercer hasta agosto del 2007 y reiteró que no existe ningún proyecto de exportación de gas por o hacia Chile, el vecino que se quedó con las costas marítimas de Bolivia a raíz de una guerra en 1879.
Un país de marcadas desigualdades
La crisis económica de Bolivia se agravó con la caída en 1986 de los precios de los minerales, principal fuente de ingresos desde 1825, obligando al gobierno de entonces a dejar en la calle más de 25.000 mineros que luego se convirtieron en cocaleros en la convulsiva región del Chapare, al centro de este país.
La transformación de la economía estatista en una economía de mercado impulsada, sobre todo por Sánchez de Lozada, en su primer gobierno (1993-1997) no lograron superar los niveles de pobreza y desigualdades sociales. El desempleo abierto alcanza al 12 por ciento de la población, según estimaciones oficiales.
La fuerte inversión externa en ese período permitió el descubrimiento de ingentes reservas de gas natural que ahora los grupos sindicales rechazan exportar.
A esto se sumó el progresivo deterioro de los partidos políticos tradicionales, incluyendo la izquierda y a la fragmentación de los sindicatos de obreros, dando paso al surgimiento de un fuerte aunque dividido movimiento campesino, tradicionalmente marginado, que ahora pugna por un mayor protagonismo político.
El principal avance de la democracia boliviana ha sido lograr la participación política de sectores postergados, pero no ha podido superar la pobreza, según han coincidido en señalar el jueves políticos y organizaciones de derechos humanos.