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Comienza recolección de firmas para pedir referéndum sobre Chávez
sábado 29 de noviembre de 2003 | 00:00
Los adversarios del presidente venezolano Hugo Chávez iniciaron el viernes la recolección de firmas para solicitar un referéndum revocatorio de su mandato.
En el llamado "Reafirmazo" de cuatro días, los opositores al gobernante aspiran recoger al menos 2,4 millones de rúbricas necesarias para activar la consulta popular, que podría celebrarse en abril del 2004.
Entretanto, partidarios del oficialismo entregaron la primera tanda de firmas para convocar un referéndum revocatorio del mandato de 38 legisladores opositores a Chávez.
Mientras los opositores dicen que el referéndum sobre el mandato de Chávez es la única vía para que el país salga de un agudo conflicto político, el oficialismo "sostiene que busca derribar la "revolución bolivariana" que dice liderar el presidente venezolano a favor de las mayorías pobres en la nación de 25 millones de habitantes.
Venezuela, quinto exportador mundial de petróleo, enfrenta una dura situación económica y social. El producto interno bruto se contrajo 14,7 por ciento en los primeros nueves meses del 2003; la inflación acumulada fue de 22,5 por ciento hasta octubre y el desempleo ronda 16 por ciento.
Gremios empresariales e industriales así como líderes opositores, que promovieron una prolongada huelga opositor en diciembre y enero pasado, hicieron desde la víspera llamados a asistir al acto de recolección de firmas.
"Vamos a poner fin a un problema político que ha distorsionado todos los factores de la convivencia nacional... Debemos salir a firmar la solicitud del revocatorio porque Venezuela debe cambiar de rumbo", dijo Albis Muñoz, presidenta de Fedecámaras, la principal asociación empresarial privada.
Chávez dice que se iría
Chávez, un militar retirado que llegó el poder en febrero de 1999 tras ganar por abrumadora mayoría en unas elecciones, ha desafiado el "Reafirmazo" y hasta advirtió que actuará con fuerza contra cualquier posible intento de causar violencia o cometer fraude en la recolección de rúbricas.
También ha reiterado denuncias sobre una conspiración, un golpe de Estado en ciernes y sobre violencia callejera promovida por sus enemigos políticos, que lo acusan de haber arruinado al país y querer instaurar un sistema comunista.
El mandatario, un militar retirado que cada año celebra el fallido golpe de Estado que encabezó en 1992, también ha desestimado la posibilidad de que la oposición recoja las firmas necesarias en 2.700 centros de recolección para convocar al referéndum, una figura constitucional que él mismo promovió.
También ha dicho que si perdiera en un referéndum dejaría el poder, aunque vaticina que ganaría en una eventual consulta.
"Si de manera legal y cristalina se recogen las firmas, 2,5 millones, vamos a referendo, pues. Si a mi me ganan el referendo yo me voy", dijo el jueves en una rueda de prensa.
Las encuestas más recientes muestran que dos de cada tres venezolanos votarían para sacar del poder a Chávez.
Pero el jefe de Estado, quien sobrevivió a un fugaz derrocamiento en abril del 2002, sostiene que los sondeos están manipulados y que vencerá en las urnas.
Chávez ha estado promoviendo en las últimas semanas proyectos de educación y salud para los pobres, así como aumentos salariales y bonos, lo que es visto por analistas como una estrategia para mantenerse en el poder.
"Firmazo" de chavistas
Entretanto, un "Firmazo" rival convocado por chavistas el fin de semana pasado, que buscaba pedir referendos revocatorios contra 38 diputados opositores, no logró convocar un apoyo masivo visible, pero el gobierno sostienen que fue un éxito total.
Los partidos que respaldan a Chávez entregaron el jueves apenas 29.223 firmas para revocarle un mandato a un diputado, dos días después de que anunciaran que lograron reunir 4.234.776 firmas para convocar los referendos de los congresistas opositores.
El secretario general del partido oficialista Patria Para Todos, José Albornoz, atribuyó la entrega de poco menos de 0,7 por ciento de las firmas recolectadas entre el 21 y 24 de noviembre pasado a problemas logísticos en el embalaje y transporte del material. Indicó que el resto de las firmas será entregado en los próximos días, aunque no indicó una fecha exacta.
Tras convocar a decenas de sus simpatizantes, organizar una serie de actos festivos y en medio de un gran despliegue militar, el oficialismo entregó el jueves seis pequeñas cajas, con 3.315 planillas en las que están plasmadas las rúbricas de 29.223 personas que respaldan la solicitud de un referéndum para revocar el mandato de Luis Longart, diputado por Nueva Esparta, un estado insular al nordeste del país.
Para convocar al referéndum revocatorio de un funcionario elegido por votación popular se debe presentar ante el Consejo Nacional Electoral las firmas de 20 por ciento del total de electores que los eligieron. Longart fue elegido con 14.911 votos.
El diputado oficialista Darío Vivas, por su parte, atribuyó el retraso a problemas con las fotocopias de las planillas.
"En principio pensamos en traerlas sin sacarles fotocopias, pero luego nos avisaron que dentro del Consejo Nacional Electoral (la máxima autoridad electoral del país) quedaban funcionarios acostumbrados a la trampa, al fraude, y por eso nos propusimos cuidar muy bien esas firmas", agregó a periodistas.
Las autoridades electorales tienen un mes para verificar la recolección de firmas con las de votantes registrados oficialmente.
Los voceros de la coalición gobernante se han mostrado confiados de las firmas obtenidas, y han catalogado el proceso como un "éxito".
Sostienen que los resultados representan una consolidación "en Venezuela del chavismo como fuerza democrática organizada" y una "nueva victoria electoral".
Indicaron que 2.669.684 de personas, que representan 22 por ciento de la población electoral del país, acudieron a los centros de recolección entre el 21 y 24 de noviembre para firmar a favor de la revocatoria de mandato de los congresistas opositores.
La coalición de la Coordinadora Democrática, en tanto, desestimó el proceso y argumentó que el gobierno buscaba distraer la atención de la colecta de firmas de la oposición.