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Procesan a militares chilenos por espionaje a consulado argentino
sábado 06 de diciembre de 2003 | 00:00

Los cuatro agentes de inteligencia del ejército chileno vinculados con el caso de espionaje al consulado argentino en Punta Arenas serán procesados por el delito de "incumplimiento de deberes militares", informó el viernes un juez militar.
Los agentes protagonizaron un bochornoso incidente a principios de noviembre que obligó a la intervención del presidente Ricardo Lagos ante su colega argentino Néstor Kirchner, y motivó la renuncia del máximo jefe militar de la zona austral, general Waldo Zauritz.

"Chile tuvo una actitud de tremenda transparencia y de agilidad de respuesta, lo cual fue muy reconocido por el gobierno" argentino, dijo el viernes la ministra de Defensa chilena, Michelle Bachelet, después de conocer el procesamiento de los uniformados.

Bachelet dijo que ya comunicó la noticia a su colega argentino, José Pampuro. "El está plenamente informado al respecto", agregó.

El sucesor de Zauritz y juez militar, general Luis Clavel, informó que el fiscal militar, Marcos Ibacache, determinó abrir un juicio contra los cuatro agentes.

Ibacache también decidió otorgar la libertad provisional a los militares, pero con consulta a la Corte Marcial.

Los encausados son el coronel Víctor Poza, jefe de la unidad de inteligencia de la zona austral; el mayor Rodrigo Acuña y el suboficial Luis Robles, todos del ejército. El cuarto enjuiciado es el suboficial de la fuerza aérea Luis Espinoza Catalán.

El juez militar dijo el viernes que "el ser sometido a proceso no necesariamente va a significar que todos tengan responsabilidades o que no tengan".

"Lo único que se ha establecido, de acuerdo a lo que me ha informado el juez militar letrado, es que existen antecedentes y hechos que permiten establecer la necesidad de someterlos a proceso para establecer si existen responsabilidades" en el caso, agregó Clavel.

El general Zauritz renunció porque, según dijo, fue sobrepasado por sus subalternos al realizar una acción que no había ordenado y que desconocía, mientras que Pozo fue dado de baja por su responsabilidad del mando.

Los suboficiales fueron descubiertos por el vicecónsul argentino José Basbus mientras revisaban papeles en el interior del consulado en Punta Arenas, 3.200 kilómetros al sur de Santiago.

Según la versión oficial, uno de los agentes sorprendidos huyó y el otro forcejeó con el vicecónsul antes de escapar, dejando abandonadas un par de chaquetas. Una de ellas contenía una cédula de identidad de uno de los intrusos.

Las sanciones por el delito de incumplimiento de deberes militares van desde la cárcel a la baja de sus instituciones.