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Con grandes desafíos Guatemala espera a Berger
viernes 16 de enero de 2004 | 19:41

(Ciudad de Guatemala) El empresario conservador Oscar Berger comienza este jueves su primer día de trabajo como presidente de Guatemala, en un cargo en el que deberá enfrentar grandes desafíos como la pobreza, la criminalidad y la corrupción.
Berger prometió crear empleos y aumentar las inversiones, a la vez que aseguró que acabaría con la corrupción que, según sus críticos, caracterizó al gobierno del Frente Republicano Guatemalteco (FRG) del saliente mandatario Alfonso Portillo en la nación centroamericana.

"Necesitamos eliminar de las instituciones públicas toda sospecha de impunidad y corrupción", dijo Berger, de 57 años, en la ceremonia de toma de posesión, en la que estuvieron presentes gobernantes extranjeros, personalidades locales y varios indios guatemaltecos.

Berger, un alcalde de la Ciudad de Guatemala quien pujó por la presidencia en 1999, venció al político de izquierda Alvaro Colom en la segunda vuelta de las elecciones, efectuada en diciembre.

"Hemos observado cuánto daño hace a Guatemala una gestión de gobierno sin valores morales y éticos... el momento del cambio ha llegado... vamos a encarar los cambios con decisión y con coraje, avanzando sin pausas", dijo Berger en su primer discurso como jefe de Estado.

El general retirado Efraín Ríos Montt, fundador del FRG y quien presidió el Congreso bajo el gobierno anterior, falló en su intento de regresar al poder en las elecciones generales de noviembre, al quedar en tercer lugar.

Berger es el segundo presidente electo desde el fin de la guerra civil de 36 años, en 1999, un conflicto que dejó un saldo de 200.000 muertos o desaparecidos, la mayoría de ellos civiles.

Su elección significa el regreso al poder de la elite tradicional que gobernó antes de que Portillo, del FRG, lograra una aplastante victoria electoral en 1999, gracias a sus promesas de corte popular.

Con una orientación a los negocios, el nuevo gobierno enfrentará el reto de reconciliar los intereses de su elite agrícola e industrial con las necesidades de los 9 millones de pobres en un país cuya distribución de la riqueza está entre las más desiguales del planeta.

Como señal de la próxima controversia política que puede venir, Portillo pronunció un mensaje contencioso al entregar el poder, en el que acusó a los ricos de una "evasión de impuestos grosera" y de ignorar los problemas de los campesinos, la vasta mayoría.

A criterio del saliente Portillo, la evasión fiscal "es el tema más importante y de ese derivan todo lo demás... me hubiera gustado entregar las finanzas públicas fortalecidas... pero seguimos estancados en ese tema".

Sin embargo, Berger entró a escena enfocándose de inmediato en el tema de la unidad.

"La palabra de confrontación es parte del pasado", dijo. "Hoy las palabras son unidad, seguridad, justicia, trabajo y salud y educación para todos".

El traspaso del poder también significa que el ex dictador Ríos Montt perderá su inmunidad parlamentaria contra un posible enjuiciamiento y podría enfrentar cargos por crímenes de guerra en tribunales de Guatemala y España.

Grupos de derechos humanos lo acusan de supervisar las matanzas de cientos de poblaciones de indígenas mayas durante su mandato de 1982-83.

Organizaciones civiles esperan que Berger haga más para cumplir con ambiciosos acuerdos de paz firmados en 1996, ignorados por la administración saliente, que tenía cercanos vínculos con las facciones de la todavía poderosa milicia guatemalteca.

Sin embargo, Berger ha sido criticado por dar poder adicional a otro general retirado, Otto Pérez Molina, nombrado para un nuevo cargo en el que supervisará a la policía, el ejército y la inteligencia estatal.

Berger asumirá en el poder sin una mayoría en el Congreso y puede encontrar obstáculos para mantener unidas a diversas fuerzas dentro de su coalición de tres partidos, la llamada Gran Alianza Nacional (GANA).

A la entrega del mando a Berger por parte de Portillo fueron invitados varios jefes de estado de Centroamérica, Sudamérica, Asia y Europa, además de representaciones oficiales.

Para asistir a la ceremonia de transmisión presidencial, llegaron a Guatemala, Ricardo Maduro, de Honduras; Francisco Flores, de El Salvador; Enrique Bolaños, de Nicaragua; Abel Pacheco, de Costa Rica, y Mireya Moscoso, de Panamá.

También arribaron el presidente boliviano Carlos Mesa y el vicepresidente ecuatoriano Alfredo Palacio.

La delegación estadounidense llegó encabezada por el gobernador de Florida, Jeb Bush, hermano menor del presidente George W. Bush.