canal américas
Un tiroteo paraliza una zona turística de Río de Janeiro: tres muertos
sábado 06 de marzo de 2004 | 00:39
(Rio de Janeiro, Brasil) Al menos tres personas murieron en un vecindario turístico de Río de Janeiro, en un sangriento enfrentamiento entre policías y bandas de narcotraficantes, lo que desató airadas protestas en la zona, que concluyeron en las primeras horas del jueves.
Algunos testigos dijeron que las calles aledañas a la zona de hoteles del barrio de Copacabana parecían una zona de guerra, mientras aumentaban los temores en la ciudad de que se desatara una nueva ola de violencia similar a la que el año pasado determinó que tropas del ejército fueran enviadas a Río para mantener el orden.
"Parecía Bagdad", dijo un vecino de Copacabana. "El conflicto le quitó el sueño a todo el mundo. Hubo disparos al aire y la gente tenía miedo de morir incluso dentro de sus propias casas".
Dario Cony, jefe de la policía en la zona, dijo que el conflicto comenzó en la noche del miércoles con disparos entre bandas rivales de una favela (barrio pobre) conocida como Pavao-Pavaozinho, y que algunos vecinos del lugar llamaron a la policía luego de escuchar los tiros.
"Nuestra unidad realizó una incursión en el asentamiento, hubo un enfrentamiento... y tres muchachos recibieron disparos", dijo el policía.
La policía indicó que los tres muertos estaban involucrados con el tráfico de drogas.
Sin embargo, las muertes provocaron una reacción de los residentes de la favela contra la policía, que quemaron cajas, neumáticos y muebles viejos para bloquear algunas calles y un túnel del vecindario en protesta contra la violenta incursión policial.
"Mi hermano no tenía nada que ver con el tráfico de drogas. Trabajaba como artesano. La policía entró en la favela con extrema violencia. Le dispararon a mi hermano en el cuello, luego lo arrastraron y lo lanzaron hacia abajo por la colina", dijo una mujer residente de la barriada que no quiso ser identificada.
Grupos defensores de derechos humanos, como Amnistía Internacional, han expresado desde hace tiempo su preocupación sobre la extrema violencia de la policía de Río de Janeiro.
El año pasado, la policía mató a más de 1.000 personas en Río, donde traficantes de drogas controlan numerosos asentamientos pobres ubicados alrededor de la ciudad y en muchos de sus cerros.
Durante el carnaval que terminó la semana pasada, la policía mató a tres adolescentes en otra favela, lo que también causó protestas.
La policía, que usó gases lacrimógenos y lanzó disparos al aire para dispersar a los manifestantes que respondieron tirando piedras y palos, indicó el jueves que confiscó al menos tres revólveres y municiones entre los manifestantes.
Al menos 100 policías ocuparon la favela y el patrullaje en Copacabana fue reforzado. En la mañana del jueves, los comercios abrieron con normalidad tras la violenta noche y el vecindario estaba tranquilo.
En un incidente separado en la mañana del jueves, el subdirector de la prisión de Bangú, en Río, fue ultimado a balazos dentro de su automóvil por asaltantes que no fueron identificados. El hecho ocurrió en las afueras de la ciudad.
A inicios de esta semana, bandidos atacaron varios automóviles policiales y quemaron autobuses en varias partes de la ciudad. Las autoridades dijeron que jefes del narcotráfico encarcelados en la prisión de Bangú ordenaron los ataques mientras tratan de negociar condiciones más relajadas en su régimen carcelario.
Un año atrás, una masiva ola de violentos ataques obligó al gobierno federal a enviar tropas para custodiar el famoso carnaval de la ciudad.