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Motín en Brasil: 14 muertos
sábado 24 de abril de 2004 | 01:53

(Rio de Janeiro, Brasil) La policía encontró el viernes otros cinco cuerpos al ingresar a una cárcel de Brasil donde se amotinaron cientos de reos, lo que elevó a 14 la cifra de muertos en los cinco días que duró la rebelión, dijeron las autoridades.
"Algunos estaban sin cabeza, otros mutilados", dijo por teléfono a Reuters Renato Eduardo dos Santos, secretario adjunto de Seguridad del estado de Rondonia, en cuya capital, Porto Velho, había estallado la revuelta el domingo.

Un acuerdo con los alrededor de 850 amotinados de la cárcel Urso Branco permitió sacar del penal a unos 170 familiares, que se encontraban de visita al estallar la revuelta y fueron mantenidos como rehenes.

Durante los cinco días de motín, los presos habían arrojado desde los muros los cuerpos de nueve compañeros muertos durante batallas entre bandas rivales, algunos decapitados, y causaron destrozos en la cárcel.

"Tenemos que realizar una reforma porque destruyeron todo. Esto tomará entre 30 y 40 días", dijo Dos Santos, al agregar que mientras tanto la policía permanecerá dentro del penal y los presos serán custodiados en un régimen especial.

Las fuerzas de seguridad ingresaron el viernes a la cárcel y comenzaron a batir sus instalaciones, mientras los presos permanecían encerrados en la capilla y un pabellón que se salvó de los destrozos, agregó.

Los revoltosos hicieron una veintena de reclamos, la mayoría de los cuales fueron aceptados, como el cambio del director de la prisión, transferencia de 30 presos, más tiempo al aire libre, y mejoras en la comida, la atención médica y las condiciones generales de reclusión, dijeron las autoridades.

El acuerdo se logró después de que fueron aceptadas muchas de las reivindicaciones de los reclusos, en negociaciones en las que participaron representantes de los amotinados, autoridades y cinco mujeres familiares de los reos, que no estaban entre las rehenes.

Los amotinados habían sido privados del suministro de agua, alimentos y energía en un esfuerzo por forzarlos a devolver el control del penal, que alberga a unos 1.100 presos, a pesar de haber sido construida para unos 360.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) había expresado el miércoles "su profunda preocupación por la situación en la Cárcel de Urso Branco".

En otra sangrienta rebelión en Urso Branco, 27 reos murieron en el 2002 en choques entre bandas rivales, tras un fallido intento de fuga.