canal américas
Asciende a 900 el número de muertos por inundaciones en Dominicana y Haití
sábado 29 de mayo de 2004 | 00:57
(Jimaní, República Dominicana) Las lluvias que el fin de semana azotaron la isla de La Española, arrasando aldeas en la República Dominicana y Haití, dejaron unos 900 muertos según se pudo estimar el miércoles por la noche, aunque la dificultad para llegar a los lugares afectados impedía conocer la verdadera magnitud de la catástrofe.
En Jimaní se estimaba en 660 los muertos, en tanto centenares de personas seguían desaparecidas.
En Haití, las autoridades sanitarias hallaron 300 cuerpos en la aldea sureña de Mopou, dijo Margarette Martin, delegada del gobierno para la región sudeste en la vecina Jacmel.
En territorio dominicano, fueron hallados más de 417 cadáveres. La isla está situada junto a un tramo infestado de cocodrilos del Lago Enriquillo de agua salada, unos 10 kilómetros al este de Jimaní.
Se cree que los restos de muchos desaparecidos habían sido arrastrados por las aguas hasta las orillas del lago, dijo Eddy Olivares, jefe de operaciones de Defensa Civil, quien dijo creer que se hallarían más cadáveres esta semana.
Unos 150 cadáveres fueron enterrados en los mismos lugares donde fueron hallados en la aldea fronteriza de Jimaní, dijo Olivares.
Las autoridades han dicho a familiares de víctimas y desaparecidos que no había tiempo para identificar a los cadáveres porque su estado de descomposición generaba riesgos de salud. Entretanto, el ejército pidió a las familias que entreguen listas de parientes desaparecidos. Había casi 400 desaparecidos en la Republica Dominicana y más de 160 en la vecina Haití.
Aludes complican labores
Los aludes de barro obstaculizaban el arribo de socorristas en ambos países, por lo cual aún se desconoce la verdadera magnitud de la catástrofe. Mientras tanto, los sobrevivientes hacían relatos sobrecogedores de familias enteras arrastradas por las aguas.
Varios camiones llevaron más de un centenar de cadáveres a una fosa común el martes en las afueras de Jimaní, un pueblo de unos 10.000 habitantes cerca de la frontera con Haití y poblado en su mayoría por emigrantes haitianos.
Los familiares de muchos niños ahogados esperaban por sus pequeños ataúdes para sepultarlos en cementerios locales.
Las fuertes lluvias desbordaron el río Solie en Jimaní y sus aguas arrastraron las cabañas de madera de tres de sus barrios. Muchos residentes estaban dormidos cuando el torrente de lodo arrasó el pueblo en la madrugada del lunes.
"No la podemos encontrar por ninguna parte", dijo el martes Norma Cuevas, de 32 años, mientras buscaba llorosa a su madre de 63 años entre el lodo y los escombros.
Un periodista de The Associated Press contó por lo menos 180 cadáveres del lado dominicano de la frontera hasta la tarde del martes. Las autoridades dijeron que un centenar más habían sido sepultados en una vasta fosa común, según el teniente Virgilio Mejía, de la Comisión Nacional de Rescate de la República Dominicana.
El Ministerio del Interior en Puerto Príncipe confirmó 83 muertes del lado haitiano de la frontera, pero se dijo que el total continuaba aumentando a medida que los trabajadores de rescate y los familiares continuaban extrayendo cadáveres del lodo.
"El río arrasó con todo, no ha quedado nada en pie", se lamentó Jermanie Vulsont, residente de Fond Verrette, quien dijo que la corriente arrastró a sus cinco hijos en la madrugada del lunes.
Después de las inundaciones, un alud de lodo cubrió gran parte del poblado con arenilla. Unas cuantas viviendas quedaron en pie y algunos pobladores buscaron refugio con familiares en otras aldeas.
Las tropas de la fuerza de paz liderada por Estados Unidos en Haití colaboraban con las tareas de asistencia en ese país. El martes, los helicópteros de la fuerza volaron a Fond Verettes en misiones para trasladar a funcionarios del gobierno, trabajadores de asistencia y provisiones.
"Por un momento no nos dimos cuenta dónde estábamos parados", dijo Justin Collins, uno de los veinte infantes de marina estadounidenses que llegaron al lugar y dieron galletas y fruta a los sobrevivientes. "Estábamos sobre partes del vecindario. Está claro que necesitan más alimentos y agua".
El desastre fue un golpe más para Haití, el país más pobre del continente, donde los 8 millones de habitantes ya enfrentaban problemas para conseguir comida y techo. El 80 por ciento de los haitianos vive en condiciones de pobreza y sólo un cuarto de ellos tiene acceso a agua potable y segura.
La fuerza de paz, de unos 3.500 efectivos extranjeros, fue enviada a Haití para tratar de restablecer el orden después de que una revuelta armada que forzó la salida del ex presidente Jean-Bertrand Aristide en febrero, el último capítulo de la larga historia de inestabilidad política del país.
Deforestación agrava inundaciones
Manie Ceceron, una madre de 37 años que perdió a sus cinco hijos, dijo que "la lluvia caía. Yo estaba en la casa y corrí. No podía ver nada. No veía a mis hijos. No los volví a ver en ningún momento".
Los socorristas recuperaron un centenar de cadáveres en Grand Gosier, en el sur, y otros 100 más en el pueblo vecino de Mopou, dijo el director de protección civil de Haití, Marie Alta Jean-Baptiste. Otros 50 cadáveres fueron hallados por doquier en el campo.
La ayuda aún no llegaba a Mopou y se informó que más de 150 personas resultaron heridas y no han recibido ayuda médica de ningún tipo, dijo el gobierno haitiano. Otras localidades también necesitaban asistencia.
El balance de muertos ha sido alto en Haití debido a que un 90 por ciento del empobrecido país está deforestado y la construcción de muchas de las viviendas era precaria. A su vez, muchos de los habitantes de la localidad dominicana de Jimaní eran inmigrantes haitianos pobres.
El gobierno dominicano había emitido un estado de alerta el domingo, advirtiendo a los pobladores sobre la crecida de los ríos debido a las lluvias. Sin embargo, casi no llegan las transmisiones radiales a Jimaní.
Mientras el sol secaba el remojado terreno el miércoles, los sobrevivientes trataban de reparar algunas viviendas dañadas. Centenares de cabañas de ambos lados de la frontera fueron destruidas y las organizaciones internacionales estudiaban la reubicación de varias de las familias que quedaron desamparadas.
Las inundaciones han sido las peores de la década. En 1994, la tormenta tropical Gordon provocó derrumbes de lodo y piedras que sepultaron a por los menos 829 haitianos.