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Cristina y Chiche se sacan chispas en el Congreso del PJ
sábado 27 de marzo de 2004 | 20:46
(Buenos Aires) La senadora Cristina Fernández de Kirchner, tras ser silbada durante su discurso en el encuentro partidario, remarcó que el justicialismo debe dejar el "lugar a las mujeres portadoras de marido".
La respuesta no se demoró en llegar. Hilda Chiche González de Duhalde admitió que "es portadora de apellido" aunque destacó que se rompió "el alma" para ganarse el lugar que ocupa.
Las aguas bajan turbias desde las más altas cumbres del justicialismo por lo que ya nadie puede ocultar las diferencias que separan a la línea kirchnerista de la duhaldista.
Esta vez, quienes se encargaron en sacar a la luz las divergencias fueron las dos mujeres referentes de cada uno de los sectores: Cristina Fernández de Kirchner y Hilda "Chiche" González de Duhalde.
La polémica entre las dos mujeres en Parque Norte se desató cuando la esposa del presidente Néstor Kirchner salió en defensa del gobernador santacruceño, Sergio Acevedo, que no pudo pronunciar su discurso por los abucheos de un grupo numeroso de congresales.
"No es el primer congreso en el que no me dejan hablar, pero tal vez entonces sí sea el último en el que podamos encontrarnos", amenazó la senadora enojada con los abucheos y silbidos que pusieron en evidencia el malestar de los gobernadores del PJ con el Gobierno por haber quedado afuera del acto central por el aniversario del último golpe militar.
Fernández de Kirchner también castigó duro a los sectores tradicionales del partido y se quejó de que la nueva conducción del PJ estuviera integrada por dos mujeres "portadoras de marido", en referencia a Chiche y a Olga Ruitort, la esposa de José Manuel de la Sota.
"Es necesario construir un partido diferente. Hoy yo estaba propuesta para ocupar un lugar en el Consejo (del PJ), pero pienso que mi partido debe terminar con darle lugar únicamente a las mujeres portadoras de marido", lanzó la primera dama.
"Necesitamos que las compañeras que lleguen sean no porque están junto a otros compañeros importantes del partido, sino porque además son cuadros políticos. Creo en esa forma", enfatizó. La respuesta de González de Duhalde no se hizo esperar.
En medio de un cerrado aplauso, la diputada tomo el micrófono y clamó: "La verdad es que en mi caso, Cristina, soy portadora de apellido. Me llamo Hilda Beatriz González de Duhalde. No me pesa, estoy muy orgullosa de serlo".
Y siguió: "las dos mujeres que componemos esta mesa, somos mujeres que nos rompimos el alma y otras partes del cuerpo para ganarnos ese lugar, con la gente, al lado de la gente".
"Chiche" Duhalde también se lanzó contra la amenaza de la primera dama acerca que el de el viernes podría ser su último Congreso y atacó con dureza a quienes desde el Gobierno alientan un proyecto político de transversalidad.
"Lo que está pasando aquí es lamentable porque todos somos peronistas y no podemos dejar una puerta abierta para que ningún compañero trasnochado crea que puede tener un proyecto serio fuera del justicialismo", cargó la esposa de Duhalde en un tiro por elevación al propio Kirchner.
La diputada fue más allá en su réplica cuando afirmó: "No quiero mirar más hacia atrás en ningún aspecto de la Argentina", en una implícita crítica a la política de derechos humanos de la administración nacional, que derivó en un fuerte cortocircuito en el seno del PJ.
"No perdamos más el tiempo, no permitamos que nos desunan. Si nos respetamos habremos logrado la verdadera unidad. Si estas cosas suceden aquí, pobre de nosotros: el peronismo seguirá siendo una cáscara vacía", afirmó.
Previo a la réplica de la esposa de Duhalde, la senadora Kirchner planteó la urgencia porque el PJ "instale la discusión de a dónde queremos ir y qué queremos hacer".
"Yo nunca vine a buscar el voto o el aplauso de los congresales y por eso voy a decir algo que va a doler. Cuando en cenáculos muy cerrados te aplauden seguramente es que afuera no te va tan bien", aseveró.
Cristina Kirchner pidió que cada dirigente "se haga cargo del rol que ha cumplido" durante los últimos años y buscó minimizar los cruces entre diversos sectores internos al afirmar que "no hay espacio político en el que todos piensen de la misma manera".