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Escapada de placer a Cabo Verde
jueves 18 de diciembre de 2003 | 18:37

En la encrucijada de las antiguas rutas marítimas entre Europa, África y América, las diez islas áridas y montañosas del archipiélago de Cabo Verde foltan sobre el Océano Atlántico a unos 500 kilómetros de las costas senegalesas.
Mientras que unas sólo ofrecen rocas, desiertos y volcanes, en otras se encuentran playas sin fin, curiosos pueblos de estilo portugués y osasis inesperados.Aunque la capital es Praia, la isla Sao Tiago (la isla de Sal) es la puerta de entrada al archipiélago, con su aeropuerto internacional Amílcar Cabral. Con menos de diez mil habitantes en sus 200 kilómetros cuadrados es una de las principales piezas de este rompecabezas insular.Junto con Boavista, Sal es la isla más cercana al continente africano. Sin embargo, a pesar de su envidiable situación y su clima templado, tan sólo ofrece la visión de un desierto gastado por la erosión. En el siglo pasado su única riqueza fue la explotación de las salinas de Pedra de Lume. Hoy abandonado, únicamente atrae a los niños de la zona que se entretienen dando forma de animales o flores a los cristales.Afortunadamente, el turismo está llegando a este rincón, atraído por la arena blanca de sus playas, las transparentes aguas del Atlántico y los vientos alíseos del Sahara, ideales para practicar la vela y el windsurf.Los amantes de los climas lluviosos eligen las islas del oeste, con sus montañas más altas, expuestas a los vientos del este. Efectivamente, la extrema localización de las precipitaciones divide algunas de estas islas en dos mundos ofreciendo crueles contrastes. En el sur no hay más que desierto mientras que en el norte crecen los eucaliptos, mangos, naranjos y la canña de azúcar. Tan sólo unos kilómetros separan el cielo del infierno.Localmente famosa por sus mujeres de ojos verdes, Mindelo, en la isla de Sao Vicente, es célebre por su carnaval aunque durante todo el año vibra al son de la música. En los aluguers (taxis colectivos), en los restaurantes y también en los bares se puede escuchar a Bana, Titina, Nacia y Cesaria Euora, cantantes muy famosos en el archipiélago. El reconocimiento de su talento más allá de sus fronteras está permitiendo a estas islas hacer oir su voz.Las otras dos islas que merecen ser visitadas son Santo Antao, por su pintoresco pueblo de Ponta do sol y Fogo, por su impresionante volcán. Ambas se enlazan con el resto a través de los vuelos interiores y los viajes en barco.