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La música de Lila Downs traspone barreras físicas y culturales
sábado 29 de mayo de 2004 | 01:08

(Ciudad de México) En la película "Frida", el revolucionario ruso León Trotsky le dice a Frida Kahlo que sus pinturas "manifiestan lo que sienten todos, la soledad y el sufrimiento".

Medio siglo después de la muerte de la artista famosa por sus autorretratos angustiosos y expresiones gráficas de dolor y aislamiento, una joven cantante mexicana que se parece físicamente a Kahlo --y que apareció en una película reciente sobre la pintora-- difunde un mensaje radicalmente opuesto: nadie está solo y todos somos uno.

Lila Downs, de madre mexicana indígena y padre escocés-estadounidense que ha vivido y estudiado a ambos lados de la frontera, usa varios idiomas y estilos musicales para trasponer barreras culturales y abrazar temas universales.

Su cuarto y más reciente álbum, "Una sangre", continúa esa tradición, subrayando el mensaje de que todos los seres humanos tienen un origen común y que deben celebrar sus diferencias, y no pelear a causa de ellas.

Su disco combina los sones de jazz, blues y ritmos latinos de sus grabaciones anteriores con nuevos temas africanos, brasileños, cubanos y árabes, este último una muestra de oposición a la guerra en Iraq. "Una sangre" también se manifiesta contra el colonialismo y el racismo, tributa homenaje a la fuerza de voluntad femenina en el mundo y rinde tributo a la música clásica mexicana.

"Mi objetivo es tratar la música como una expresión universal que a veces no tiene nombre", dijo la cantante de 36 años durante una entrevista con Associated Press en su hogar de Ciudad de México.

Downs admira a músicos como John Coltrane y Miles Davis que "han traspuesto todo tipo de barreras, ideológicas, políticas, porque la sustancia de su mensaje musical es muy espiritual".

"Aspiro a llegar a ese momento".

Para sus numerosos admiradores, ya ha llegado.

"Lila, tú no eres un ser humano, sino un ángel. Tu voz y tus canciones han ejercido una influencia tan mágica sobre mí que creo que cada vez que te escucho me elevo a otro mundo", escribe Christina Thessaloniki, de Grecia, en uno de los numerosos comentarios registrados en la página de la cantante en la internet.

"El poder y la pasión de tu música me hacen ver las cosas más hermosas y gráciles de este mundo", agrega Denis Yilmaz desde Munich, Alemania.

Downs ha sido elogiada en Estados Unidos y México como una embajadora cultural. Su álbum "Frontera", del año 2002, incluye canciones en español e inglés y recuerda a los millones de migrantes mexicanos que han cruzado al norte o han muerto en el intento. El proyecto infundió orgullo en los estadounidenses de ascendencia mexicana a la vez que contribuyó a que los estadounidenses de anglo-céltico o europeo del norte comprendieran la riqueza de la cultura mexicana.

La capacidad de la cantante para unir a la gente proviene de su propia lucha por reconciliar las dos mitades diferentes de su propia persona. Su padre era un profesor universitario estadounidense, biólogo y pintor de Minnesota. Su madre es una cantante indígena mixteca del estado mexicano de Oaxaca.

Los dos se casaron pero en muchos períodos vivieron separados. Downs pasó su infancia y adolescencia viajando entre los dos países y culturas. La súbita muerte de su padre cuando ella tenía 16 años la acercó más a su madre, a quien casi ni conocía.

"De pronto me encontré viviendo con una indígena que suscitaba burlas entre mis compañeros de escuela", recordó. "Para ella también fue un fuerte impacto, pero creo que nos fortalecimos mutuamente. Ella es una mujer independiente muy especial... Me ayudó mucho a salir adelante y es mucho lo que le debo".

Downs rinde tributo a sus raíces indígenas tanto en su música como en su apariencia. Usa la blusa tradicional huipil bordada multicolor. A menudo recoge su largo cabello en trenzas y luce cuentas y piedras tradicionales en el cuello y las manos.

En cada uno de sus discos combina la letra de las canciones en inglés y español con maya, náhuatl, mixteca y zapoteca. En "Una sangre" entona una canción en purepecha, un dialecto indígena del estado de Michoacán, y otra en trique, un idioma de uno de los 16 grupos étnicos que viven en Oaxaca.

Su grupo es una verdadera muestra continental, ya que tiene miembros de Paraguay, México, Cuba, Brasil y Chile, y el quinto, su marido y director musical de la banda, Paul Cohen, es estadounidense de Nueva Jersey.

Cohen toca el piano y el saxo tenor, mientras los demás ejecutan percusión, bajo acústico, guitarra, arpa y violín.

Los arreglos suelen incluir instrumentos tradicionales como el marimbol africano, una caja de madera con un orificio y cuerdas metálicas que se percuten, y la jarana, un instrumento de cuerdas mexicano que parece una guitarra pequeña.

Siempre había tenido una base de admiradores que la escuchaban en clubes pequeños de Oaxaca o en sus giras por universidades de Estados Unidos y festivales internacionales de música.

Sin embargo, su público aumentó notablemente después que Downs apareció en la película y grabó la banda de sonido de "Frida", la película del 2002 sobre la vida de Kahlo protagonizada por la actriz mexicana Salma Hayek.

Downs vive parte del año en Coyoacán, el colorido vecindario de estilo colonial en el sur de la capital mexicana, donde vivía Kahlo.

Pese a su mayor notoriedad que le permitió cantar en la ceremonia de los Premios Oscar en el 2003 y que ha abultado su agenda de actividades, Downs promete seguir tocando en recintos pequeños para causas nobles.

"Una no siempre puede disfrutar en esos conciertos grandes donde el público está tan lejos y no se puede estrechar la mano a alguien de la primera fila", comentó. "Pero eso es una parte importante de nuestra música, y queremos que siga así".