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Canibal alemán condenado a ocho años y medio de prisión
sábado 31 de enero de 2004 | 00:45

(Kassel, Alemania) Un alemán que confesó haberse comido a otro hombre después de matarlo y descuartizarlo fue declarado culpable el viernes de homicidio no premeditado y condenado a ocho años y medio de cárcel.
Un tribunal estatal dictaminó que Armin Meiwes, un experto en computación de 42 años que conoció a su víctima a través de Internet, no tenía "motivaciones abyectas" en el delito, lo cual le evitó ser condenado por asesinato.

La fiscalía dijo que Meiwes era "un carnicero humano" que actuó simplemente para "satisfacer un impulso sexual" y exigían que se lo condenara a cadena perpetua. Tras conocerse el veredicto, la fiscalía dijo que apelará la sentencia.

Su defensa argumentó que, dado que la víctima se ofreció voluntariamente a ser asesinada y comida, el crimen debía considerarse como algo similar a la eutanasia, que se castiga con un máximo de cinco años de prisión.

Antes de que se diera a conocer el veredicto, Meiwes se mostró tranquilo. En ocasiones, conversaba con su abogado, y también sonrió a las cámaras de televisión.

Tras leerse la sentencia, pareció satisfecho, estrechando la mano de su abogado y saludando cortésmente ante las cámaras.

Al explicar su veredicto, el presidente del tribunal, el juez Volker Muetze, dijo que la intención de Meiwes no era cometer una maldad "sino satisfacer una fantasía".

Su motivo principal era "el deseo de convertir a otro hombre en parte de sí mismo", dijo Muetze. "Meiwes alcanzó esa experiencia emocional a través del consumo de la carne", explicó.

Brandes viajó a Rotemburgo desde Berlín para responder a un anuncio de Meiwes en Internet que buscaba a un hombre joven para ser "sacrificado y comido".

Meiwes dijo que Brandes deseaba morir a puñaladas tras tomarse una botella de una medicina contra el resfriado para perder el conocimiento.

"Bernad se acercó a mí por su propia voluntad para poner fin a su vida", dijo Meiwes en su declaración final ante el tribunal, el lunes. "Para él, fue una muerte agradable".

Aún así, dijo que lamentaba la muerte. "Tuve un gran placer, y no necesito hacerlo de nuevo", dijo. "Lamento mucho lo ocurrido, pero no puedo deshacer lo que hice", agregó.

Durante una sesión a puerta cerrada, se exhibió un truculento vídeo del homicidio que había sido grabado por Meiwes.