canal salud

Herir los sentimientos provocaría dolor físico, dicen científicos
sábado 11 de octubre de 2003 | 04:55

Estudios de tomografía cerebral muestran que un desaire social afecta al cerebro precisamente de la misma manera en que lo hace un dolor en el estómago.
"Cuando alguien hiere tus sentimientos, realmente te duele", dijo Matt Lieberman, un psicólogo social de la Universidad de California en Los Angeles, quien trabajó en el estudio.

"No quisiera que se me citara diciendo que el dolor físico y el dolor social son la misma cosa, pero parece que están ocurriendo algunas de las mismas cosas", afirmó.

El estudio también puede demostrar porqué duele perder a alguien amado, dijeron los investigadores.

Lieberman, la estudiante de posgrado Naomi Eisenberger y sus colegas establecieron un examen de imagen cerebral de 13 voluntarios para establecer cómo afectan las angustias sociales al cerebro.

Usaron representaciones magnéticas funcionales, un tipo de escaneo que permite ver "en vivo" la actividad del cerebro. Los 13 voluntarios recibieron una tarea que no sabían que estaba vinculada con un experimento sobre desaire social.

En un artículo en la revista Science, Lieberman y Eisenberger dijeron que los cerebros de los voluntarios se encendían cuando eran rechazados virtualmente de las misma manera en que le ocurre a una persona que sufre dolor físico.

"Sería raro que el dolor social se viera como exactamente la misma cosa que a alguien le rompan el brazo", dijo Lieberman dijo en una entrevista telefónica. "Lo que sí se ve es como dolor visceral".

La parte afectada es la corteza anterior del cíngulo, una parte del cerebro que se sabe que participa de la respuesta emocional al dolor.

En el experimento, se le pedía a los voluntarios que participaron de un juego de computadora. Los voluntarios creían estar jugando con otras dos personas, pero en realidad jugaban con un programa de computadora preestablecido.

"Se veía como una pelota que era pasada entre tres personas", dijo Lieberman.

Al cabo de algún tiempo, el juego excluía al jugador. "En los próximos 45 pases, los voluntarios no reciben la pelota", dijo Lieberman.

"Simplemente parte el corazón verlo", afirmó. "Insisten en indicar que están listos para que les tiren la pelota. Esto realmente afecta a la persona posteriormente. Indican sentir angustia social".

La tomografía magnética funcional verifica la base física de este sentimiento.

Lieberman dijo que tiene sentido que los seres humanos están programados de esta manera. La interacción social es importante para la supervivencia, sostuvo.

"Cualquier mamífero recibe de su protector todas las necesidades que la gente considera necesaria para la supervivencia: comida, refugio, estar protegido del daño físico", dijo Lieberman.

Por ello, aseguró, tiene sentido que las personas hayan evolucionado hacia una respuesta emocional fuerte a la inclusión social.

Sin embargo, también parece haber un mecanismo de defensa que impide que el dolor al rechazo sea abrumador.

"También vimos esta parte en el corteza prefrontal. Cuanto más activa sea en su respuesta al dolor, menos dolor subjetivo se siente", dijo Lieberman. "Esta parte del cerebro inhibe la respuesta más básica".

Entre los voluntarios, aquellos que tenían la mayor actividad allí registraban menos dolor en su respuesta al desaire.

Esa parte del cerebro parecía tener algún papel en pensar conscientemente acerca del dolor, dijo Lieberman, pero aclaró que se requerían mayores estudios.