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Pruebas de ADN muestran que vaca enferma en EE.UU. nació en Canadá
sábado 10 de enero de 2004 | 04:42
(Washington, Estados Unidos) Los resultados de las pruebas de ADN muestran que el primer animal infectado en Estados Unidos con el mal de las vacas locas nació en Canadá, dijeron el martes funcionarios, una aseveración que le permitiría a Estados Unidos seguir diciendo que está libre de la enfermedad.
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por su sigla en inglés) ha tratado de asegurar a decenas de sus socios comerciales que la carne del país es saludable y que deberían levantar las prohibiciones a las importaciones de carne estadounidense. El país exporta carne por unos 3.200 millones de dólares al año.
Una delegación del USDA visitó México para tratar de convencer a las autoridades del vecino país de que el primer caso de la enfermedad de las vacas locas en Estados Unidos es un incidente aislado. México es el segundo mayor importador de carne de Estados Unidos.
Las pruebas de ADN, que se hicieron por separado en Canadá y Estados Unidos, formaron parte de una amplia investigación para determinar la manera en que la vaca lechera Holstein que murió en el estado de Washington se infectó con la enfermedad, también conocida como encefalopatía espongiforme bovina (EEB). A la vaca, de seis años, se le diagnosticó el mal el 23 de diciembre.
"Ahora tenemos evidencias de ADN que nos permiten verificar con un alto grado de certidumbre que la vaca con EEB encontrada en el estado de Washington provino de una granja lechera en Alberta, Canadá", dijo Ron DeHaven, veterinario jefe del USDA.
Con la confirmación, son dos casos de la enfermedad los que han sido encontrados en vacas de la provincia canadiense de Alberta. El primero fue denunciado el 20 de mayo y suscitó prohibiciones similares de importaciones de carne.
Los científicos estadounidenses compararon la muestra de la vaca infectada en Washington con la de un toro canadiense que se creía que la había engendrado y confirmaron el parentesco. El veterinario jefe de Canadá, Brian Evans, dijo que las pruebas en su país dieron el mismo resultado.
Los certificados de importación muestran que la vaca infectada fue enviada de Canadá al estado de Washington en septiembre del 2001, junto con al menos otros 80 animales. Otro lote de 17 cabezas de ganado de la misma granja canadiense cruzó después la frontera, dijeron funcionarios.
Los investigadores están tratando de determinar dónde está cada uno de los animales, así como la fuente del alimento de origen animal que se le dio a la vaca infectada cuando era joven.
Los alimentos contaminados son la manera más probable en que los dos animales nacidos en Canadá contrajeron la enfermedad. Pero no se ha podido demostrar que los dos animales - que vivían en granjas separadas en Alberta - compartieron el mismo alimento, dijeron funcionarios.
"Hasta este momento no tenemos suficiente evidencia para establecer un vínculo definitivo entre los alimentos en las dos granjas", dijo Evans. "Las granjas no compraron en el mismo molino de alimentos. No tenían raciones similares", precisó.
El lugar de nacimiento de la vaca del estado de Washington también es importante por razones comerciales.
Los estándares impuestos por la Organización Mundial de la Salud Animal dicen que una nación puede ser clasificada provisionalmente como libre del mal de las vacas locas cuando la enfermedad se detecta en animales importados y las autoridades actúan rápidamente para eliminarla y mantener las salvaguardias.
Funcionarios comerciales de Estados Unidos están tratando de persuadir a los principales importadores - como Japón, México y Corea del Sur - de que las nuevas salvaguardias impedirán el surgimiento de nuevos casos de la enfermedad de las vacas locas.
"Ahora mismo, el tema primero es definir si un solo animal puede ser suficiente para decir que el país está infectado o no", dijo Javier Trujillo, encargado de la división de sanidad animal de la Secretaría de Agricultura de México, antes de reunirse con sus colegas estadounidenses.
Quienes comen carne de animales infectados pueden contraer la variante de la enfermedad Creutzfeldt-Jakob, que ha matado a más de 130 personas en el mundo.