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Los planetas podrían formarse en sólo tres millones de años, dice teoría
viernes 30 de mayo de 2003 | 21:00
Esta es la receta para un planeta "instantáneo" de características similares a la Tierra: polvo cósmico arremolinándose en torno a una estrella recién nacida y esperar "sólo" tres millones de años.
Incluso, los gigantescos planetas de gas como Júpiter podrían formarse en este lapso de tiempo, cerca de tres veces más rápido de lo que pensaban los científicos, dijo el lunes un equipo de científicos.
Tres millones de años podrían parecer una eternidad si se comparan con la duración de la vida humana, pero son un "parpadeo" en términos cósmicos.
La Tierra se considera un planeta de mediana edad de cerca de 4.500 millones de años aproximadamente y, comparados con la Tierra, estos planetas de teóricamente tres millones de años se formarían cuando la estrella que orbitan tiene la edad equivalente a un bebé de una semana.
Los astrónomos Elizabeth Lada, de la Universidad de Florida, y Karl Haisch, de la Universidad de Michigan, llegaron a la conclusión de que los comienzos de los planetas podrían formarse unos tres millones de años después del nacimiento de las estrellas, tras estudiar los discos de polvo que se forman alrededor de las estrellas nacientes.
Estos discos están compuestos de polvo cósmico y gas que pueden ser absorbidos por la estrella en formación o dispersarse en aglomeraciones de material que se pueden convertir en planetas. Pero sin un disco, es poco probable que los planetas se formen alrededor de una estrella.
"En las agrupaciones (de estrellas) más jóvenes, entre el 80 y 90 por ciento de las estrellas en la aglomeración tiene un disco", dijo Lada en una entrevista telefónica.
"Pero cuando observamos aglomeraciones de estrellas más viejas, el número de estrellas que tenía un indicador de un disco decrecía con la edad hasta que alcanzamos los cinco o seis millones de años, cuando el polvo... desapareció".
Los astrónomos se fijaron en cuatro regiones de formación de estrellas situadas en las constelaciones de Orión y Perseo, localizadas a unos 1.000 años luz de la Tierra.
Un año luz equivale a unos 10 billones de kilómetros, es decir, la distancia que recorre la luz en un año.
Para detectar discos potencialmente formadores de planetas alrededor de estrellas jóvenes, los científicos observaron la luz infrarroja.
Descubrieron que los discos de polvo tomaban la luz infrarroja de la estrella central y emitían su propia luz infrarroja, por lo que, cuando Lada y sus colegas encontraron emisiones excesivas de infrarrojos, presumieron la presencia de un disco de polvo.
Debido a que descubrieron que en la mayoría de los casos el disco de polvo se disipa en tres millones de años o menos, calcularon que los planetas rocosos como la Tierra -- que están compuestos principalmente de ese tipo de polvo -- deben comenzar, como mínimo, a formarse en ese momento.
Los científicos estimaron que el gas en los discos debería disiparse con la misma rapidez, lo que significaría que los gigantescos planetas de gas como Júpiter comenzarían a formarse más o menos en el mismo período de tiempo.
Estos hallazgos fueron presentados en una reunión de la Sociedad Astronómica Estadounidense en Nashville, Tennessee.
Anteriormente, los astrónomos estimaban que los planetas podrían formarse en unos 10 millones de años después del nacimiento de una estrella.
Sin embargo, simulaciones realizadas en supercomputadoras publicadas el año pasado en la revista Science sugerían un camino mucho más rápido en la formación de los planetas, con cálculos que indican que planetas grandes como Júpiter podrían crearse en apenas cientos de años en vez de millones.